El pensamiento positivo te ayudará en la carrera, pero tampoco hace milagros

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Nuestro pensamiento puede influir directamente en nuestro rendimiento. Puede que no nos enfrentemos igual a una carrera si, constantemente, nos repetimos "no puedo más" que si nos animamos con un "lo vas a conseguir". Aunque no conviene confundir estos pensamientos positivos con creencias irreales que no vayan acompañadas del esfuerzo y entrenamiento adecuados.

Te ofrecemos algunas de las pautas para ayudarte en tu camino hacia la meta.​

Control vs negatividad

Si te convences de que no vas a ser capaz de completar con éxito la carrera, es muy probable que no lo consigas. Por eso, necesitas confiar en vuestras capacidades fijando un objetivo que esté a tu alcance: observa día a día tus entrenamientos y comprueba que tienes la preparación suficiente.

Controlar y conocer las sensaciones que vivirás durante la San Silvestre, hará que te resulte más fácil sortear las dificultades. Por ejemplo, enfretarte al cansancio previamente hará que puedas tener la certeza de poder superarlo cuando llegue el momento basándonos en que ya lo has vivido antes varias veces y, por tanto, estás acostumbrado.. Así será más fácil llenar tu cabeza de frases positivas que te darán la fuerza necesaria para continuar.

A la hora de evitar los pensamientos negativos procura evaluarte durante el ejercicio en lugar de juzgarte. Si un día has sido más lento o has tenido que parar a medio camino, de poco te sirve decirte "no sirvo para esto" o "no estoy en forma". Sin embargo, puede que la clave esté en buscar las posibles causas y pensar en mejorar cuestiones como la alimentación o el descanso. Reparar en simples detalles puede contribuir a que sigas progresando. ​

Aprovecha los días en los que consigues tus objetivos para crear recuerdos positivos que aumenten tu autoestima. Recuperar esas emociones en un momento crítico del recorrido puede ser crucial para que no te rindas.

 

Llega el momento de entrenar tu mente


La fortaleza mental, al igual que la muscular, no es algo que se consiga de un día para otro. ¿Te imaginas presentarte el 31 de diciembre en el punto de salida sin haber salido a correr ni una sola vez en todo el año? Seguro que no. Pues lo mismo pasa con nuestra mente, construir un autodiálogo que nos favorezca puede ser de gran ayuda. Aunque es cierto que esto es algo que requiere su práctica más si tenemos en cuenta que la mente puede volverse en nuestra contra y sabotearnos el propósito

Busca tu propia frase de ánimo, puedes tener varias si lo prefieres, pero al menos una tienes que sentirla como algo especial y personal. Repítela en los entrenamientos todas las veces que lo necesites. Sirve algo tan sencillo como un "sigue adelante", aunque si buscas inspiración en la red encontrarás un sinfín de frases motivadoras.

También tienes que. En el momento que te asalte un pensamiento negativo, tipo "nunca lo voy a conseguir" utiliza una palabra que te sirva para detenerlo, como por ejemplo: "¡Para!". Aunque solo sea en tu cabeza tiene que sonar como una orden, después recupera experiencias positivas para reconducir el pensamiento, tranquilizándote y recordando que, otras veces te ha pasado lo mismo y lo has superado. En ese punto, puedes elegir también distraerte con algo que no merme tu rendimiento, como pensar en una canción que te guste.​


Cuidado con el falso optimismo

Es importante no confundir estos consejos con creer que, como por arte de magia, sólo con ello todo va a funcionar maravillosamente,. Una cosa es ser optimista y otra no querer ver la realidad, lo cual nos impide poner los medios necesarios para conseguir nuestros propósitos.

La confianza que nos aporta un "tú puedes" pierde su razón de ser si no se fundamenta en algo sólido y no va acompañado de la preparación y el esfuerzo precisos para estar capacitados de verdad. Se trata de valorar positivamente nuestro trabajo para motivarnos, adquirir autoconfianza y ser más resistentes ante el cansancio, no de quedarnos solo en las palabras. ​

Si eres constante en tu plan de entrenamiento y desarrollas las señales atencionales que te ayuden a concentrarte en tu objetivo y te impulsen hacia la meta, ¡no habrá quien te pare!