Encuentra tu motivación y crecerás como runner

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¿Recuerdas por qué empezaste a correr? Seguro que sí, haz memoria. Algún buen propósito te llevó a aficionarte al running, esa sana competición con uno mismo que hoy continúas y practicas con regularidad.

Convertir el deporte en un hábito es para muchos la parte más complicada, pero una vez superada, es imprescindible mantener la motivación para no estancarse ni caer en la monotonía.

¿Sabes cómo? Con este artículo tratamos de darte algunas claves para que puedas establecer tu propio sistema de motivación y recompensa.


Motivación intrínseca… y pequeños refuerzos

La motivación intrínseca es la motivación última o profunda, aquella que nos impulsa desde el interior a realizar una actividad, en este caso correr, simplemente por la satisfacción que experimentamos al hacerla. Es la más importante y la responsable de que nunca tiremos la toalla, ya que los móviles superfluos o la motivación extrínseca (aquella en la que realizamos algo solo como un medio para conseguir un fin) no suelen mantenerse mucho tiempo.

Algo que se encuentra en nuestro interior, que pudo iniciarse por la búsqueda de una mejora en la salud, de superarnos o simplemente del placer que experimentamos al correr al aire libre, nos empuja continuamente a seguir trabajando.

El siguiente vídeo es un buen ejemplo de cómo nos estimula la motivación interna:

https://www.youtube.com/embed/tQwkE0-bri4

Tu motivación interna siempre está ahí contigo. Es posible que pases por periodos en los que tengas que esforzarte por despertarla, pero incluso en los tiempos más duros nunca desaparecerá del todo. Correr nos hace felices y de ello son responsables tanto nuestras aspiraciones como la producción de endorfinas y el aumento de los niveles de dopamina, o la disminución de leptina, que incrementan las ganas de hacer ejercicio y nos otorgan una sensación de alegría y euforia.

Aun así, la voluntad no es de hierro, y las preocupaciones diarias, la falta de tiempo, el cansancio o el mal clima, pueden hacernos renunciar alguna vez a todo eso que sabemos que tanto nos aporta. Ahí es donde entran las pequeñas recompensas, no como sustitutas de la auténtica motivación, sino para reforzarla en los momentos difíciles.

 

Traza un plan, ¡y prémiate por seguirlo!

Proponte un plan a base de retos y recompensas. Se trata de ser constante y de establecer pequeñas metas realistas. Por ejemplo, si cada vez que acabamos de entrenar, justo después de hacerlo, nos damos un premio, como una ducha caliente o un trozo pequeño de chocolate negro (algo perfectamente asumible dentro de una dieta saludable y equilibrada), nuestro cerebro asociará el ejercicio con esa gratificación positiva.

También podemos establecer recompensas cuando cumplamos objetivos más a largo plazo; por ejemplo, si has conseguido salir a correr todos los días propuestos durante un mes, o aumentaste el número de kilómetros e incluso la velocidad, puedes premiarte con algo que te haga especial ilusión como una prenda deportiva, unas zapatillas de running o una tarde de masajes o de cine.

Correr en compañía de amigos, familiares o incluso de nuestra mascota, es también una buena forma de incentivar la constancia, animados por los buenos momentos compartidos.

 

Superarnos, el mejor incentivo

Participar en una carrera supone una recompensa a los entrenamientos, que además, como todo reto, nos pone a prueba y nos ayuda a superarnos. La meta es disfrutar del camino, pero a la vez, conseguir alcanzarla nos hace sentirnos fantásticamente bien.

Dirigir nuestro diálogo interno hacia la automotivación, tener presentes las auténticas razones que nos empujan a correr, marcarnos objetivos y consolidarlos con algunos pequeños premios que nos den un impulso extra cuando fallan las fuerzas, son la mejor forma de progresar como runner.

​El día de la carrera, cuando por fin cruces la meta, podrás saborear el fruto de todos tus esfuerzos; un sentimiento casi eufórico de tan positivo que te animará a seguir avanzando hasta llegar a integrar por completo en tu vida los beneficios de correr.