Evolucionamos para correr (¡aunque no lo estamos haciendo bien!)

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Para nuestros remotos ancestros, la habilidad de correr campo a través persiguiendo una presa, un avestruz o un antílope, supuso una ventaja evolutiva -así como un tendón de Aquiles ideal para recorrer largas distancias.

En su nuevo libro, Notas al pie: de cómo correr nos hace humanos, el investigador Vybarr Cregan-Reid nos recuerda esta historia tantas veces olvidada. Para él, en el fondo correr tiene que ver con la libertad y con dejar aparte los gadgets para conectar con la naturaleza.

A continuación, os transcribimos algunas de sus respuestas para National Geographic, durante el pasado mes de julio. ¡Tomad nota, dice cosas muy interesantes!

Cuéntanos algo más sobre ti y cómo te adentraste en el running.

Soy aficionado al running, con mayor o menor asiduidad, desde los veintipocos, pero comencé a entrenar correctamente hace unos 10 o 15 años. Mi tío materno se llamaba Jim Cregan. Creyó que con ese nombre no podría correr por Inglaterra en lugar de Irlanda, así que se lo cambió por Jim Hogan. Venía de la Irlanda rural de los años 30, y mis abuelos pensaron que estaba loco por estar enganchado al running. Pero él corría y corría, la mayor parte del tiempo, descalzo. Corrió por Irlanda y más tarde por Gran Bretaña en dos juegos olímpicos. Además ganó una medalla de oro en el campeonato europeo de 1966.

¿Qué le dirías a alguien que odia correr?

Si no te gusta el running, probablemente no lo estás haciendo bien. A la mayoría de la gente no le gusta correr porque tienen recuerdos de cosas como, por ejemplo, correr tras el bus (y perderlo). Ese tipo de carrera es frecuentemente desagradable, incluso puede inducir al vómito en ocasiones. Muchos de los principiantes se dan por vencidos cuando se lesionan o tienen alguna reacción como esta, porque han hecho demasiado en demasiado poco tiempo. Muchos de los beneficios de correr se derivan de hacerlo despacio.

Tampoco estoy muy de acuerdo con que al running se le llame 'deporte'. Desde mi punto de vista, no debería ser practicado como tal. Es algo innato a nuestra especie. Un medio de establecer contacto con nuestro medio y nuestros propios pensamientos. Es también una manera de generar el flujo natural de endorfinas en nuestro organismo, casi como si fuera un "chute" legal de una droga que es en realidad buena para nosotros.

Has escrito que "nacimos para correr". Explícanos el papel del running en nuestra evolución y cómo se refleja en nuestra anatomía.

Muchos aspectos de nuestra anatomía, desde los dedos de los pies hasta la coronilla, están ahí solo para hacernos buenos corredores. Tenemos un ligamiento determinado, en la nuca, que hace que nuestras cabezas no se caigan hacia atrás con el impacto. El hecho de que tengamos el rostro plano y la dentadura inserta bien atrás en el cráneo, contribuye también a proveernos de un buen centro de gravedad mientras corremos.

Lo de ser bípedos, la capacidad de trasladarnos sobre tan solo dos piernas, significa que sólo un 40% de nuestros cuerpos está expuesto al sol directamente, comparado con el 70% de la mayoría de los mamíferos. Como resultado, somos capaces de mantener mejor nuestra temperatura basal. Todas estas cosas ayudaron a nuestros ancestros a ser mejores cazadores. Cuando se trata de velocidad somos un desastre, comparados con otros animales. Pero en largas distancias somos mejores que cualquiera en el planeta.

Si estuviéramos persiguiendo un antílope o una cebra, nos harían morder el polvo en los primeros cientos de metros. Pero ya que somos capaces de quemar calorías de forma mucho más eficiente que un cuadrúpedo, nos convertimos en cazadores mucho más efectivos en largas distancias. Tener un sistema nervioso capaz de producir endorfinas que matan el dolor también ayuda.

¿Cuándo y por qué comenzó la moda del running?

Se practicaba algo de running durante el siglo XIX, pero no se veían corredores por las calles. No necesitas hacer ejercicio hasta que tienes una cultura de trabajo predominantemente sedentaria, que es lo que tenemos ahora.

Correr es barato y fácil: nadie tiene que aprender cómo hacerlo. En una cultura en la que gastamos más y más tiempo en el trabajo, tenemos cada vez menos tiempo para satisfacer las necesidades de movimiento que nuestro cuerpo tiene. Hace 20 o 30 años no había ni la mitad de gimnasios que hay ahora, por ejemplo.

No eres un corredor típico, ¿verdad? De hecho, odias el término. Corres descalzo y has eliminado progresivamente la mayoría de los accesorios tecnológicos. ¿Por qué?

Lo cierto es que en realidad soy un corredor, pero las connotaciones ochenteras de la palabra no me atraen. Para mí, runner suena mejor.

Lo de correr descalzo es una historia muy larga; me he lesionado muchas veces y una de las formas que tuve de aprender a pisar apropiadamente fue hacerlo sin zapatillas. 

A mí me funcionó porque una vez que no hay nada entre la planta de tu pie y el suelo recibes mucha información de la superficie que pisas sobre cómo lo haces. Las zapatillas nos acostumbran a correr incorrectamente, y nuestros pies descalzos nos dicen mucho más sobre el mundo que nos rodea. Hay algo en tu cerebro que se enciende como un neón intermitente tan pronto como no tienes nada cubriendo tus pies.

Una de las cosas que amo de correr es que no lo hago para mantenerme en forma. Mantenerse en forma es una consecuencia asociada, pero no el fin último. Lo que aprecio de verdad es el tiempo de desconexión, por lo que espero que mis carreras sean relajantes y no frenéticas. Si comienzo a contar cuánto tardo en correr dos kilómetros o cuántos pasos llevo, deja de ser relajante. Nadie comprueba cuántas calorías ha quemado tras una hora de meditación. Y, para mí, correr es más una forma de meditación que una manera de mantenerme en forma.

*Fuente:https://news.nationalgeographic.com/2017/07/running-books-jogging-health science/