La hidratación también se entrena, ¡que no se te olvide beber!

Tags:

Una buena hidratación es vital para no decaer y que no nos fallen las fuerzas a media carrera. Pero, a beber correctamente y en la medida justa, también se aprende. Tanto durante los entrenamientos como en la #SanSilvestreVallecana unos músculos hidratados serán claves para poder rendir al máximo y evitar lesiones.

Estos son algunos consejos para lograr llegar al gran día con nuestro organismo a punto.

Salir a correr hidratados

​Los 10 kilómetros de la carrera y las bajas temperaturas no hacen sudar demasiado, por lo que es muy probable que no necesitemos reponer líquidos durante el trayecto. Aun así, es muy importante estar preparados y beber el agua suficiente ese día (y los anteriores), siempre teniendo en cuenta que es mejor parar dos o tres horas previas al inicio. Así permitiremos la absorción de líquidos y su excreción mediante la orina, antes de ponernos en marcha.

El organismo tiene un indicador altamente efectivo para alertarnos de que debemos beber agua: la sed. Pero en el caso de la carrera, lo que necesitamos es anticiparnos a ese momento, y nada como los entrenos para observar qué cantidades de líquido nos sientan bien.

Una vez desterrado el mito de que hay que beber una cantidad determinada de agua a diario aprender a escuchar a nuestro cuerpo es la mejor alternativa. Si cuando entrenamos, notamos demasiada fatiga o dolor de cabeza, pueden ser síntomas de deshidratación, al igual que si sentimos muchas ganas de orinar: es una señal de que nos hemos pasado con la ingesta.

​Una forma de conseguir una medición más exacta es comprobar cuánto líquido perdemos en un entrenamiento de 10 kilómetros, similar al de la San Silvestre. Antes de salir a correr, hay que pesarse en la báscula, sin nada de ropa y anotar el resultado. A partir de ese momento, no se debe ingerir líquidos, ni tampoco ir al baño. A la vuelta del entrenamiento hay que pesarse de nuevo, secos y sin ropa. La diferencia de peso es casi toda la pérdida de líquido, así que pasándola a mililitros se obtiene la cantidad de agua extra que nos hace falta.

Beber agua en movimiento

Aunque el 31 de diciembre lo normal es que haga bastante frío, cada persona tiene una tasa de sudoración diferente, al igual que la necesidad de hidratación no es la misma para todos. Si sentimos sed no pasa nada por beber al inicio o durante la carrera, siempre y cuando sea poca cantidad y lo hagamos a pequeños sorbos.

¿Has probado a beber en movimiento? Si la respuesta es que no, lo mejor es que practiques un poco en los entrenamientos para no atragantarte ni tirarte el agua por encima. También hay que prestar especial atención a nuestro entorno mientras estamos bebiendo, para evitar tropezar o pisar alguna otra botella que se haya quedado por el camino.

​Al igual que con la comida, no es aconsejable probar ninguna bebida nueva justo antes o durante la carrera, ya que puede provocarnos reacciones inesperadas. 

​Cuidado con los excesos

​Pasarse con el agua aumenta el riesgo de tener que parar en medio del recorrido para vaciar la vejiga, con su consecuente pérdida de tiempo. Además también puede causar molestias estomacales o incluso, a largo plazo, un descenso de los niveles de sodio en sangre.

Entrenar  tomando conciencia del agua que demanda el organismo es fundamental para no pasarnos ni quedarnos cortos. Las necesidades varían según la persona, su peso, su sexo, su edad… Lo más habitual es tomar unos dos litros aproximados de líquido al día, pero no hay que olvidar que esta medida es flexible y que no tiene porqué provenir únicamente del agua. La hidratación también se complementa a través de una dieta rica en frutas y verduras, que además aporta una buena cantidad de vitaminas y minerales. 

Al finalizar la carrera es imprescindible reponer líquidos, aunque en ese momento es muy difícil olvidarse, ¡nos los pide el cuerpo! Lo normal es tener bastante sed, pero es conveniente beber a pequeños sorbitos también al acabar. Seguro que nos sienta fenomenal saborearlos, unidos a la alegría de llegar a la meta.