La lista de deseos de un Real Runner

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Queridos Reyes Magos de Oriente:

En primer lugar, quería daros las gracias por un 2016 lleno de retos: he corrido cada mañana bajo la lluvia y con un frío casi paralizante, al principio casi muero de sed por no haber sido previsor, el flato me acompañaba allí donde iba, me lesioné un tobillo por no poner atención en la pisada, tuve un tirón en el nervio ciático por no estirar correctamente y más de dos y tres veces me perdí tanto en el espacio como en el tiempo, tan concentrado iba intentando mantener el ritmo, por lo que no estoy muy seguro de estar midiendo bien mis progresos.

Pero nada me detendrá, y todos estos contratiempos me han servido para crecer en mis entrenos. Así que para este 2017 tengo una larga y detallada lista de deseos (que me podréis ir entregando a lo largo del año, por la vía que consideréis mejor):

1. Un pack contra el frío y la lluvia. Por favor. Seguro que en Dinamarca hace más frío que aquí, pero yo no lo he catado nunca, y si el Retiro por las mañanas ya recuerda a Siberia, no quiero ni contaros cuando voy de visita a Salamanca o por trabajo a Ávila. Me iría genial que me regalárais unos guantes y un gorro térmicos, una braga o un forro polar de cuello alto, un chubasquero ligero para la lluvia… Y, aunque ya sabemos que de esto nunca os olvidáis, me gustaría que este año los calcetines fueran específicos de running, medias de compresión o sencillos calcetines para evitar ampollas, rozaduras, humedad y, sobre todo, el frío.

2. Un cinturón de running y un brazalete para el móvil. Este año he perdido las llaves de casa dos veces y tuve que gastarme una barbaridad en arreglar la pantalla del móvil cuando se me cayó del bolsillo de la chaqueta del chándal. Está claro, necesito un brazalete para el teléfono móvil y un cinturón de running: los hay tubulares, con bolsillos que se expanden e incluso algunos llevan sujeción especial para llevar un bidón de agua sin que rebote. Este último sería genial.

3. Unas mallas y una camiseta de tejidos térmicos y transpirables. Los llaman Dry Fit, Sensodry Fresh, con tratamiento hidrófilo… Elegid la que mejor os vaya y, por favor, si las mallas pueden tener un bolsillo trasero, casi mejor. Venga, que sois magos.

4. Un reloj pulsera con pulsómetro que mida mis progresos, monitorice mis pulsaciones, que tenga sensor de frecuencia cardiaca y registre todos mis entrenamientos.  Así a bote pronto diría que he avanzado muchísimo, porque cada día me siento mejor y aguanto más tiempo, pero el problema es que en realidad no tengo muy claro cuánto he progresado.

5. Unos auriculares inalámbricos. ¡No sabéis cuánto me ayuda la música! Nada me gustaría más que entregarme a la carrera al ritmo de mi canción favorita, pero es imposible. Mis orejas deben de estar mal diseñadas, porque no hay auricular que se mantenga en su sitio, y me enredo los brazos todo el rato con el cable… Un infierno. Pero he visto que hay algunos 'cascos' que se sujetan con una gomita y además se conectan al dispositivo por Bluetooth. Y no son nada caros. ¿Podría ser un par de ellos?

6. Un bono de sesiones de fisioterapia. El running es lo mejor que hay, sí. Pero un buen masaje descontracturante y estimulante de las fibras, que descargue mis músculos sería estupendo. Además, con la ayuda del fisioterapeuta sabré si mi postura al correr es la correcta o puedo mejorar algo. 

7. Unas gafas de sol con agarre especial. Y no solo para cuando llegue el buen tiempo. Hay mañanas en que sopla un viento gélido que termina dañando las zonas delicadas de la piel alrededor de los ojos, y unas gafas protectoras con cinta ajustable a nariz y orejas (con el sudor se me resbalan) me harían el entrenamiento mucho más agradable.

8. Unas zapatillas. Es el regalo clásico, estaríais sorprendidos de que aún no las hubiera mencionado, ¿verdad? Hasta ahora he utilizado calzado de running normal, de impacto medio, pero quizá un poco más adelante quiera probar con esas zapatillas tan raras con dedos que llaman 'barefoot' o calzado minimalista. Si preferís no arriesgaros, un modelo retro de zapatillas de las clásicas marcas me hará ilusión igual (me las pondré con vaqueros, no para entrenar, pero así recordaré en todo momento mi compromiso con el deporte). 

9. El regalo estrella: La inscripción a una carrera. Y si puede ser la San Silvestre Vallecana Nationale-Nederlanden del año que viene, mejor. No sabéis cómo me lo he pasado participando en carreras, este último año. He conocido a muchos runners como yo, hemos compartido trucos y risas, y he conseguido superarme poco a poco. Al principio terminaba andando, no os creáis. Pero el último día del año, el 31 de diciembre, ese día sí que ha sido para recordar. Menudo ambientazo, qué alegría por las calles, qué espíritu de compartir deporte y sonrisas.

Mirad, me lo he pensado mejor. Olvidad los nueve primeros puntos, que ya conseguiré yo todo lo que necesito, y centraos en el regalo número 10: porque lo único que es imprescindible para ser un runner son otros runners, las calles de una ciudad y una carrera tan especial como la San Silvestre Vallecana Nationale-Nederlanden, que sólo hay una.


Atentamente y con mis mejores deseos para 2017,

Un real runner.