Tus primeros pasos como Runner

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No hay porqué engañarse. Es normal que, al principio, correr suponga un gran esfuerzo, más aún, cuando uno no está en forma y tampoco ha adquirido el hábito. Pero incluso cuando se ha adquirido la costumbre, a veces, cuesta vencer la pereza inicial y calzarse las zapatillas.

Si no estamos acostumbrados, correr hace que, pasados unos minutos desde el inicio, , las piernas te duelan y notes como la respiración se agita, hasta el punto de pensar que no haya suficiente cantidad de aire para llenar tus pulmones.

Cabe preguntarse entonces cómo, a pesar de las complicaciones del inicio, muchos acaban aficionándose al running. ¿Por qué hay millones de runners haciendo kilómetros por cualquier rincón de cualquier ciudad o pueblo del mundo? ¿Por qué hay gente tan "osada" afrontando distancias sobrehumanas?  ¿Qué hace que este deporte se convierta en algo adictivo?

El running engancha

La respuesta es que el running, bien planteado, de forma progresiva, puede terminar enganchando ya que nos reporta muchas cosas buenas. Ayuda a mejorar la condición física, encontrarnos mejor físicamente, eliminar el estrés de la vida diaria, obtener una sensación inmediata de felicidad gracias al despliegue de las famosas endorfinas… En fin, que mejora nuestro humor y nuestra vida física y mental, y además es un deporte fácil de practicar y que no requiere de un gran despliegue de instalaciones o de un gran presupuesto.

No abandones a la primera

La clave, pues, está en no abandonar ante ese primer esfuerzo que nos deja con la lengua fuera. Para evitar el abandono prematuro, conviene no tomárselo a pecho en la primera sesión e ir entrando en él poco a poco. Así que, la recomendación es evitar, de partida, los recorridos largos (de más de 10 ó 15 minutos) y los trazados duros con muchos desniveles.

Mejor en compañía

Si a uno le falta la suficiente motivación como para salir por su cuenta a correr, una opción es que lo haga con amigos o con un grupo de corredores ya establecido. Se puede dar el caso de, por ejemplo, correr ocasionalmente y que cueste mucho ponerse en marcha. Sin embargo, al salir dos veces por semana con un grupo dirigido por un entrenador y marcarse una progresión determinada con ellos, la motivación por salir a correr aumente.

También es conveniente que los grupos con los que salgamos sean lo más amplios posibles. Correr en multitud, como pasa en las carreras populares, es un refuerzo extra. El grupo contagia alegría y entusiasmo. Además, cuando son muchos, suele ser más fácil encontrar a runners que vayan a nuestro mismo ritmo o un poco más rápido, lo que siempre va a ayudarnos a progresar. Cuando corremos solos hay que estar muy concentrados para mantener la exigencia, mientras que una "liebre" amiga nos puede ayudar sin darnos cuenta.

Pasar por el gimnasio puede ayudar

Para los que no están en forma o llevan mucho tiempo sin hacer ejercicio, se recomienda que, además, se haga un breve paso por el gimnasio. Puede ser una buena opción, pero no es estrictamente necesario. Al fin y al cabo, el gimnasio es más confortable que ejercitarse en el exterior, sobre todo en pleno invierno o en los días más sofocantes del verano, y nos puede ayudar a llegar más frescos a la primera y decisiva salida a correr, esa que marcará las sensaciones que nos van a acompañar durante los meses siguientes.

La importancia de tener un objetivo

También puede ser de gran ayuda marcarnos un objetivo cada temporada. Un objetivo que debe ser ambicioso, aunque no estratosférico e inalcanzable. Y es que alguien que no ha hecho ejercicio en mucho tiempo no puede pretender convertirse como por arte de magia en un Haile Gebrselassie o un Abel Antón, o hacerse una maratón en menos de tres horas (algo que sinceramente sólo está al alcance de unos pocos).

En realidad, sólo con años de buen y exhaustivo entrenamiento uno puede correr un maratón y acabarlo ya es un gran mérito. A principios del año, puedes fijarte la meta de acabar una carrera de 10 kilómetros (la distancia habitual para las populares) en torno a un tiempo de 50 minutos. Gracias al entrenamiento y el paso del tiempo, verás cómo vas consiguiéndolo. En este mundo del running, la paciencia y la constancia son claves.

Ir paso a paso

Tener un objetivo a largo plazo es importante, pero también es interesante irse marcando metas parciales para ver hasta qué punto vamos progresando y no frustrarse pensando que nunca llegaremos a conseguirlo.

Una buena manera de hacerlo puede ser corriendo por un mismo circuito y anotando (gracias a  la app de Nike+ Running, tanto para Android como para iOS​) los tiempos que nos lleva hacerlo. Con el paso de las semanas, veremos que terminamos antes y, sobre todo, bajamos el tiempo medio por kilómetro, la verdadera vara de medir en este mundo del running. 

Segmentar mentalmente la carrera también ayuda

Si salimos y pensamos que tenemos que hacer 12 o 13 kilómetros de un tirón, es fácil que nuestro ánimo se venga abajo. Pero si, en vez de eso, nos hacemos a la idea de que van a ser tres carreras de 4 kilómetros cada una, la cosa cambia. 

Hay que divertirse

Muchos detractores del running dicen que es un deporte aburrido, y que prefieren el fútbol, el baloncesto o el paddle precisamente porque se desarrollan en equipo y permiten socializarse y pasarlo bien en grupo. Sin embargo, hoy está al alcance de cualquiera unirse a un grupo de corredores o a una clase de running con monitor y hacer de la carrera una experiencia compartida. También podemos amenizar el tiempo de la carrera escuchando nuestra música preferida en el MP3 o en el móvil.

Al ritmo de la percusión

Precisamente, la música es el mejor compañero cuando uno sale a correr en soledad. Cada uno tendrá sus preferencias, puede que te gusten las piezas muy rítmicas y aceleradas, donde la percusión es protagonista. Estas son idóneas para los días de rodaje rápido, con un ritmo que puede rondar los 5 minutos por kilómetro durante 7 u 8 kilómetros. En fin de semana, hay tiempo para los rodajes más largos pero a menor velocidad, todo con una buena pieza de clásica o de jazz. En fin, para gustos, colores. Aunque, recordad, la música siempre ayuda.

Pura desconexión

Vivimos enganchados a Internet, las redes sociales, el Whatsapp o el teléfono. Sin embargo, en los últimos tiempos hay una reacción en contra de esta conexión permanente. Médicos y psicólogos nos prescriben precisamente "la desconexión" si no queremos perder la cabeza y sucumbir a una sobredosis de estrés. El ideal hoy es un tiempo libre de gadgets y pantallas donde demos rienda suelta a la imaginación a base precisamente de no tenerla secuestrada por ninguna conversación "urgente".

En este contexto, el running es tiempo reparador y de pura desconexión. Aunque llevemos el móvil encima para controlar la distancia de la carrera y la velocidad a la que vamos, cuando uno corre todos los compromisos quedan en un segundo plano.

Aprendiendo de los errores

Correr parece algo bastante intuitivo. Sin embargo, hay consejos técnicos que nos ayudarán a evitar lesiones, a avanzar con una postura más cómoda y a reforzar el tren inferior para que las rodillas, el verdadero punto débil de cualquier corredor, no sufran en exceso.

Para estar al día, conviene acercarse a publicaciones o páginas web especializadas, o ponernos en manos de un entrenador cualificado. Cuando uno empieza, piensa que lo fundamental es correr mucho tiempo. Pero la carrera pura y dura es sólo una parte del running. De hecho, son las sesiones donde trabajamos la fuerza y la intensidad, como las series de velocidad, las que al final más ayudan a progresar. En todo momento, pues, debemos estar atentos para ir aprendiendo de los errores y perfilar el entrenamiento que más nos conviene.

No hay motivo para quedarse en el sofá

El paso definitivo para meter el running en cualquier agenda es marcarse una pauta y cumplirla. El hecho de correr en días y horas fijas ayuda a lograr que casi no te pierdas un entrenamiento cada semana. Sin una planificación así es más fácil encontrar un motivo –los niños, el trabajo, las tareas domésticas, el sofá…- para dejar el running para otro día.